La Tierra Prometida nos lleva a los lugares bíblicos, antíguos destinos de peregrinación y admiración religiosa, que hoy se han convertido en auténticos ‘tours’ turísticos. De Nazaret a Jerusalén, de Jericó a Belén y de Hebrón al Mar Muerto, las principales regiones descritas en los libros sagrados no parecen existir más allá de su mercantilización como lugares de ocio en un mundo globalizado.
El paisaje se consume, y junto con él se consumen la historia y el pasado. El pasado, desechando cualquier lectura alternativa, arroja su sombra sobre los paisajes y el destino de los individuos que los habitan, y siembra amnesia. Tanto es así que los peregrinos de antaño –turistas de hoy– se empeñan en seguir los caminos del Calvario, convirtiendo los lugares de culto en rutas de recreo.
Fotos: Roger Grasas / Oriente Medio